domingo, 8 de noviembre de 2009

Jordania. Día 2: Castillos y el Sexto sentido "la flotabilidad"

El viaje de algo más de una hora al Desierto Oriental permite un primer contacto con un paisaje jordano marcado por su aridez y de muy diferente gama cromática a la que nuestros ojos están acostumbrados.
Otro aspecto peculiar que en el recorrido se puede apreciar, es lo militarizado de este país con controles policiales en carretera y bases militares.

Se llega al primero de los denominados Castillos del Desierto, Qasr Kharana. Estos edificios han cumplido diferentes cometidos a lo largo de la historia: refugio en las rutas comerciales, pabellones de caza, descanso y encuentro o fuertes con carácter bélico. Este primero, de estructura cuadrangular está muy bien conservado/restaurado y permite caminar por sus estancias dando rienda suelta a la imaginación de como sería la vida en ellas en épocas pasadas.

El segundo castillo en la ruta, Qusayr Amra es un capricho, una "delicatessen". A pesar de su reducido tamaño, es quizás el mejor conservado en su interior y ofrece una peculiar visión en sus pinturas, un tanto desenfrenadas, de la vida de algunos gobernantes del islam. En su entrada el castillo, posee un pozo de agua (36 m) con el mecanismo de madera uasado para la extracción que nos permite ponernos en la piel del "burro" que en su día trabajó allí.

En él se pueden ver divertidas pinturas como un oso tocando un instrumento similar al bango, sensuales mujeres en tanga con el pecho descubierto, reproducciones de cómo fue construido y un peculiar mapa del hemisferio norte celeste con peculiares símbolos zodiacales.

Algunas de las imágenes de las paredes llegan a tener carácter sexual como la de la foto, la cual dejo a la interpretación del lector.

Siempre es posible a la salida del recinto disfrutar de un té en la tienda beduina. Esta invitación nos acompanará en muchos puntos del recorrido.


El último de los castillo, Qasr Al Azraq, nos recibe con el siguiente cartel:
"Construido por los romanos: reconstruido por los árabes bajo Izz Ed Din Aybak durante las cruzadas: y usado por Lawrence de Arabia."

De carácter defensivo, se diferencia rápidamente de los anteriores en dos aspectos:
El brillante color negro de sus piedras de basalto, en comparación a los tonos cálidos de las anteriores edificaciones.
El tamaño y robustez. Ejemplo de ello es la puerta de piedra que nos abre paso a la fortaleza.

Dentro no queda mucho de lo que fue este castillo, destacando por su carácter "romántico", la habitación justo sobre la entrada que en su día acogió bajo su techo a T.E. Lawrence durante la revolución arábica.

Dos horas de viaje permiten un cambio radical: el mar Muerto. Es toda una experiencia diferente y divertida disfrutar flotando en sus aguas. Conviene hacer uso de todos los sentidos, en este caso diría que seis:

  • Gusto, el sabor del agua se puede comparar al gusto que dejaría comer una bolsa de pipas con sal. Por cierto, la primera comida en el buffet del complejo es mejor olvidarla, ya tendremos tiempo de disfrutar.
  • Tacto, el agua es algo aceitosa como aceite para la piel. Algunos embadurnan su cuerpo con los lodos negros procedentes de sus fondos.
  • Vista, espectacular la puesta de sol reflejada en el mar. Será la primera pero no la última de estas puestas de tono rojizo que nos regala Jordania. ¡Cuidado con las salpicaduras en los ojos!
  • Oído, disfrutar sin el bullicio de los turistas es todo un placer. Viernes y sábado los hoteles y playas del Mar Muerto suelen estar llenos de jordanos que vienen a disfrutar el día.
  • Olfato, pues la verdad que algunas zonas no olían muy bien.
  • Flotabilidad. La novedosa sensación de flotar sobre el agua es incomparable. Se puede leer, sentar, nadar de espaldas sin problemas, hasta reproducir sin dificultad movimientos de natación sincronizada. Es un buen lugar para realizar divertidas fotografías, eso sí, evitando siempre introducir la cabeza en el agua.
Retorno al hotel Bristol después de una primera intensa, divertida y agotadora jornada, no sin antes una parada para compras de cosméticos en una de las numerosas tiendas que existen a la entrada de Ammán.

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