sábado, 18 de agosto de 2007

Valle del Loira. Día 1 Chinon , Villandry

Después del crucero fluvial por el Charente nos quedamos unos días para recorrer el valle del Loira (Loire). Creo que este es un viaje irrepetible.

La primera recomendación sería hacerlo en coche o porqué no en bicicleta. Muchas rutas habilitadas para bicicletas permiten recorrer tranquilamente el Valle del Loira, pero ante falta de bicicleta el coche simplifica el movimiento entre los puntos cercanos .

Chinon primera sorpresa agradable del viaje: es el día del mercado medieval. La mayoría de los habitantes del pueblo, abren el arcón y sacan sus trajes de época para lucir sus mejores galas en las calles. Buen comienzo de viaje.
La ciudad es bonita con casas medievales con el típico entramado de madera pero hoy, lo destacable es el ambiente entorno al mercado (foto del día anterior). Parece una obra de teatro gigante: artesanos de la época, músicos, bailes, niños, ...

No me debo olvidar que Chinon es la ciudad natal de Juana de Arco.
Seguimos ruta y primer contacto con los chateaux es el de Usse , inspiración de los cuentos de Perrault. Todo el mundo lo conoce por ser el de la Bella durmiente.
Es suficiente este primer contacto para entender la fama del valle y de sus castillos. Nada que ver con los que habíamos visto en nuestro crucero. Realmente son de cuento y devuelven a cualquiera a su infancia.

En una de las torres, en el camino de ronda del castillo, se puede ver varias escenas del cuento: el pinchazo en el dedo, el beso del príncipe, ...

Por cierto, y recordando otro personaje de Perrault, el gato con botas se dejó sus botas allí. Como disfrutan los niños con estos personajes !!!

Como cierre del día, nos paramos en Villandry. El jardín por excelencia donde las lechugas se convierten en arte. Es de los momentos que hay que dejar paso a las imágenes y decir aquello de "más vale una imagen que mil palabras", así que me las ahorraré. Creo que voy a tener que repetirlo bastante en este viaje.

Es difícil pensar como flores, hortalizas, setos, cereales pueden llegar a dibujar estas formas. No cuesta imaginar, las horas de cuidadoso trabajo que requiere.

Habíamos elegido la ciudad de Amboise como "centro de operaciones" y en particular la casa rural Manoir du Parc, un pequeño lugar restaurado con mucho cariño por sus dueños. Tienen varias opciones de hospedaje, incluyendo unas pequeñas casas muy apropiadas para familias. También piscina aunque el tiempo no nos acompañó y el siempre útil, parking.
La elección fue fácil y acertada pues Amboise se encuentra en el corazón del valle con distancias no superiores a la hora.

Por cierto, la guía que nos acompaña y guía en este viaje es la Traveler.

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