lunes, 4 de enero de 2010

Córdoba. Día 2: Nos hemos perdido ¿Galicia o Andalucía? Mezquita, Judería y San Basilio

Madrugón para aprovechar el día y la entrada gratuita a la Mezquita (1) de 8:30 a 10:00.
Indescriptible es un tópico totalmente aplicable pues es difícil dibujar con palabras lo que espera en la mezquita. Sus dimensiones, la repetitividad de sus columnas, el contraste de su catedral central y capillas, la riqueza de sus arcos, sus colores, la iluminación, ... Uno no se cansa de disparar fotos.
Después de vueltas y vueltas, arcos y arcos, parece que se sale hipnotizado, sensación que desaparece en su Patio de los Naranjos.
Allí, la torre ofrece un de sus mejores perspectivas.

Después de la visita, culmen de todo viaje a Córdoba, cargamos las pilas con un clásico de nuestra gastronomía en el Horno San Luis (4,90€): desayuno con zumo, tostadas con tomate y aceite, cafetito.

Pero, ¿estamos en Galicia o Andalucía? Creo que pocas veces se puede visitar Córdoba en estas condiciones. Las gárgolas parecen surtidores de agua que escupen agua a varios metros y los paraguas no son menos, chorreando constantemente. Hacía tiempo que no veíamos llover así.
Si el anterior día vino marcado por la sucesión de plazas, hoy La Judería deja paso a sus estrechas calles como la
Calleja de las Flores, con una de las fotos más típicas de Córdoba con la torre de la Catedral al fondo. Es de agradecer el esfuerzo por hacer honor a su nombre, manteniendo el color con flores de Pascua. ¡Cómo debe ser en Mayo!
Desde aquí se tiene acceso a Meryan, taller de cuero con auténticas obras de arte sobre este material y con la posibilidad de visitar su cuidado patio.
Otro ejemplo es la Calleja del Pañuelo (c/ Pedro Ximénez), donde un día como hoy su estrechez obliga a mojarse, pues como su nombre indica con un ancho de un pañuelo difícilmente el paraguas pasa.

Antes de comer, nos acercamos hasta el Barrio de San Basilio pasando junto a las Caballerizas reales, donde en su cartel leemos un nombre que es familiar de la novela de Falcones: Diego López de Haro.
La sencillez y blanca austeridad de sus calles nos llevan hasta la Puerta de Sevilla donde nos cae el gran diluvio, momento que aprovechamos para tomar un finito en la Taberna La Viuda. Seguro que no faltarán un par de botellas de finito en la maleta de vuelta. Volvemos a La Judería a través del acalle que da nombre al barrio, parando en la Casa Nº 17 , premiada por sus floridas ventanas.

Es hora de pegarse otro homenaje, hoy en El Churrasco (c/Romero). El salmorejo no llega al nivel de ayer, es lo que tiene empezar por lo mejor, pero la propuesta de combinación con berejenas le da su toque diferente. El churrasco, solomillo de cerdo pero cocinado de diferente forma al gallego y con salsas árabes, es impresionante.
La leche frita compite de tú a tú con la del día anterior y además en porciones casi exageradas. Totalmente recomendable, sin que se pueda entender opiniones como las que aparecen en Tripdvisor. Lo bueno y lo malo de las redes sociales.
Por cierto, sobre 30€ (sin vino), vamos bajando.

Y empieza la parte de relax del viaje con una buena siesta en el hotel antes de ir a los baños árabes, Hammam. Ritual de piscina templada, fría, caliente y baño turco cada cinco minutos para finalizar con el plato fuerte: masaje relajante, del que realmente cuesta levantarse de la camilla. ¡Te deja como nuevo!

Antes de volver al hotel, último esfuerzo estomacal para tomarse otro de los clásicos: unas berenjenas con miel, sorprendente pero rica combinación.

Visitas del día (Plano):
1, 23, 26 57, 58, 11, 12, 13, 103, El Churrasco, Baños Hammam

¡Ya estamos por el 50%!

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